Solo 3 de cada 10 viviendas en alquiler se sitúan dentro del umbral considerado razonable para un hogar con ingresos medios.
El mercado del alquiler continúa tensionado en España. El 72% de los pisos de dos habitaciones anunciados en el último trimestre supera el umbral de esfuerzo recomendado por los expertos financieros, que aconsejan no destinar más del 30% de los ingresos del hogar al pago de la vivienda. En términos prácticos, esto significa que solo el 28% de la oferta actual puede considerarse asequible para una familia con ingresos medios.
Tomando como referencia los últimos datos disponibles de renta media por hogar y los precios de mercado publicados en portales inmobiliarios, una familia media podría destinar hasta 820 euros mensuales al alquiler sin comprometer su estabilidad financiera. Sin embargo, el precio mediano de un piso de dos dormitorios se sitúa actualmente en 1.140 euros al mes, es decir, 320 euros por encima del umbral recomendado.
Las grandes ciudades concentran la menor oferta asequible
La escasez de alquiler razonable es especialmente acusada en los grandes mercados urbanos.
Barcelona encabeza la lista de ciudades con menor proporción de viviendas accesibles: apenas el 15% de los pisos de dos habitaciones se ajusta al límite del 30% de ingresos. El precio razonable en la ciudad se situaría en torno a 1.120 euros mensuales, mientras que el precio de mercado alcanza los 1.850 euros.
Le siguen Madrid, donde solo el 17% de la oferta es asumible para una familia media (precio razonable: 1.170 euros; precio de mercado: 1.680 euros), y Palma, con un 19% de viviendas dentro del umbral (1.050 euros razonables frente a 1.620 euros de mercado).
En Valencia y Málaga, la situación tampoco mejora: menos de una de cada cuatro viviendas en alquiler cumple con el criterio de asequibilidad, y las diferencias entre el precio razonable y el de mercado superan los 350 euros mensuales.
En ciudades medias, el mercado es más equilibrado
En el extremo opuesto se sitúan capitales de menor tamaño donde la mayoría de la oferta sí encaja dentro del esfuerzo financiero recomendado.
Ciudad Real, Jaén o Palencia presentan porcentajes superiores al 80% de viviendas consideradas asequibles. En estas ciudades, el precio de mercado incluso se sitúa por debajo del alquiler razonable estimado según los ingresos medios locales, lo que reduce la presión sobre los hogares.
Por ejemplo, en Jaén el alquiler razonable sería de 880 euros mensuales, mientras que el precio mediano de mercado ronda los 610 euros. Esto implica que las familias destinan aproximadamente el 20% de sus ingresos al alquiler, muy por debajo del 30% recomendado.
La brecha entre precio razonable y mercado marca la tasa de esfuerzo
La distancia entre el precio razonable y el precio real determina el nivel de esfuerzo que deben asumir las familias.
En Barcelona, alquilar un piso de dos dormitorios obliga a destinar el 47% de los ingresos del hogar al pago de la renta. En Palma el esfuerzo alcanza el 44%, mientras que en Madrid y Málaga se sitúa en torno al 41%.
En cambio, en capitales con menor tensión como Cáceres, Ciudad Real o Badajoz, la tasa de esfuerzo oscila entre el 18% y el 23%.
Por qué varía el alquiler razonable entre ciudades
El límite del 30% se calcula a partir de los ingresos netos medios por hogar en cada capital, lo que explica que el alquiler razonable no sea homogéneo en todo el país.
Así, ciudades con mayor renta disponible como San Sebastián, Madrid o Barcelona presentan umbrales de alquiler razonable más elevados (por encima de los 1.100 euros mensuales), mientras que en Zamora, Huelva u Ourense el presupuesto máximo recomendable no alcanza los 800 euros.
Más presión donde mayor es la diferencia
Las ciudades donde la brecha entre el precio de mercado y el alquiler razonable es más amplia son también aquellas donde la demanda ejerce mayor presión sobre la oferta disponible. El número de contactos por anuncio es significativamente superior en estos mercados, lo que contribuye a mantener los precios en niveles elevados.
La combinación de ingresos que crecen a menor ritmo que las rentas y una oferta limitada en las grandes capitales explica que, actualmente, siete de cada diez viviendas en alquiler exijan a las familias un esfuerzo superior al considerado financieramente prudente.

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